Sangre, amarillismo y sensacionalismo

Quino-sangre

Hoy en día vivimos en una realidad compleja, con una multiplicidad de fuerzas tirantes; los medios de comunicación se han convertido en un “Poder” (incluso más fuerte que el Estado, en algunos casos), pueden orientar la opinión pública, pueden traerse abajo gobiernos, pueden mantener dictaduras (por ello los eventuales dictadores buscan subordinarlas a cualquier costo).

En el mundo contemporáneo la TV es una necesidad (creada, pero a fin de cuentas necesidad); vemos como los hogares más pobres priorizan la adquisición de este aparato sobre otras cuestiones de mayor importancia (como una adecuada alimentación, educación, salud, etc); en síntesis, nadie parece poder prescindir de esta era de información y de medios.

Sin embargo, este novísimo poder no ha sido asumido con responsabilidad, puesto que los medios se han obnubilado, e incluso han llegado a pensar que les es inherente. Así podemos apreciar que cualquier crítica contra ellos recibe la más agresiva respuesta, aprovechándose de la asimetría en capacidades (tienen palestra para destruir reputaciones, mientras que los privados no). Se creen con derecho de entrar a cualquier lugar, a cualquier local (y hay de ti si te niegas).

Finalmente, su rol ha sido definido de la manera más vil y mercantilista (me refiero a la mayoría, pues también hay excepciones), presentando “lo que vende”, es decir, el escándalo, la sangre, sensacionalismo, amarillismo, etc; dejando de lado la ética, se comercia con la privacidad, con la desgracia ajena (son capaces de acercarte después que hayas sufrido un accidente, y en vez de auxiliarte, te pregunten: ¿te duele?). Serviles ante regímenes totalitaristas, desestabilizadores (sin razón) en regímenes democráticos.

Hay que sufrir con resignación y pesadumbre, diarios y noticieros, llenos de sangre, de accidentes, de casos patéticos, de escándalos, de basura. Hay que buscar discretamente la verdadera noticia, esa que importa, esa que de verdad tiene trascendencia: ese logro, el estado de una localidad, el estado de la educación; será lamentable que una joven mujer se suicide, pero de qué me sirve saber eso, de qué me sirve saber que una vedetucha se va a casar (o divorciar, u operar).

3 Responses to “Sangre, amarillismo y sensacionalismo”

  1. eso es la verdad apoyo el reporte. estamos en un mundo qu solito se destruye

  2. agregado estás

Leave a Reply